El mar está en calma, el sol brilla, hace frío pero normal...El calor del sol es suficiente para templar hasta el alma.Ella sentada en un momento de pausa entre su labor, ésta de juntar y seleccionar su ropa, la que se llevará con ella a su nuevo hogar, muy suyo y sólo suyo.
Todo está muy claro y se siente muy motivada y entusiasta, feliz de tener su lugar en la tierra, pero ahora de pronto siente como si estuviera guardando en estas bolsas pedazos de su vida, como arrancándolos de un lugar tan querido en su momento pero que hay que trasplantar para que todo siga su curso con nueva savia reparadora y generadora de felices momentos...
¡Cuánto se siente ese desapego, ese soltar y dejar ir y parece que en este momento se sintiera todo junto y mucho, ese dejar ir y tomar por sendas diferentes!
De pronto cada prenda cada cosa que sale de ese placard arrastra tras de sí un lote de recuerdos, de momentos, de épocas que forjaron esos años.
No siente dolor sino una sensación extraña que de apoco le va anudando el pecho y sin querer casi sin notarlo se desanuda en lágrimas que la alivian y que terminan en una sonrisa...así muy igual muy parecido a este final de etapa en su historia...





